Apostando por el futuro

Recientemente he asistido a un homenaje a un deportista "de élite" español. En el momento en que él agradecía a sus padres todo lo que de ellos había recibido y todo el apoyo que le habían dado, me he emocionado por los recuerdos.

Vino a mi memoria el momento en que mi compañera de pupitre en clase (no recuerdo si ella había cumplido ya los 18 años), me dijo en tono confidencial: "¿Sabes? Estoy embarazada." E inmediatamente, con una sonrisa, como consciente de que había tomado la decisión correcta, añadió: "Y mi novio y yo hemos decidido tener el niño." (En aquel tiempo, las leyes no permitían el aborto, pero siempre había medios para "resolver el problema".)
No tuvo que ser fácil, ni para ella ni para él, y sin duda no lo habrían conseguido sin el apoyo de sus respectivas familias, pero entre ilusiones y temores sacaron adelante aquella nueva vida, y actualmente toda España aplaude con orgullo los éxitos de aquel niño, hoy hecho un hombre.

De haber ocurrido en la actualidad, mucho me temo que los valores y criterios con los que son bombardeados los jóvenes hoy día (tanto desde los medios de comunicación como desde las nuevas orientaciones educativas) y la presión social (tan fuerte o más que hace 25 años, pero en sentido contrario), habrían impedido que la vida de ese niño se hubiera desarrollado.

¡La paz contigo!

4 comentarios:

el tío cura dijo...

Según las estadísticas, desde 1985, fecha de la despenalización del aborto en España, se han producido más de 1.200.000 abortos en nuestro país.
¡Cuantos “deportistas de élite” se habrán quedado en el camino porque simplemente no se les permitió nacer!
Y cuántos científicos,
artistas,
médicos,
líderes sociales,
padres de familia ejemplares,
buenos vecinos,
discapacitados intelectuales,
dependientes físicos…
¡Hermanos todos!
¿Se lo puede permitir nuestra sociedad? ¿Se lo puede permitir la humanidad?

Eos dijo...

Muy buena entrada, yo tambien pienso que la humanidad no se puede permitir tantas pérdidas

Manuel de Santiago dijo...

Bien por el comentario.
Hecho en falta un olvido que es muy común. Pienso que la mayor parte de la veces -como es el caso- es por puro despiste. También, otras veces, es a posta.
¡Pienso en los sacerdotes, monjas y monjes... que Dios nos habría regalado....! Recordemos que Juan Pablo II fue uno de esos niños no abortados, a pesar de los los insistentes consejos a la madre.
¡Cuánto bien estás haciendo con tu Blog! Los tíos curas -y todos los curas- estamos para ser caminos que se utilizan y se olvidan. Es lo nuestro. En el Cielo llevan la cuenta.
Un saludo.

Rafael B. dijo...

Muy atinado y actual tu artículo.
Un saludo.